cómo hacer frente a las precoupaciones¿Por qué nos preocupamos?

Las preocupaciones invaden nuestra mente todos los días.  Cierta cantidad de preocupación es normal de vez en cuando. Sin embargo, la mayor parte de las veces, se convierten en pensamientos persistentes, repetitivos e incontrolables sobre algo para lo que no encontramos una solución.

Nos preocupamos constantemente sobre nuestro futuro. Nos anticipamos a cualquier escenario posible escenificando el peor de los resultados. Y la verdad, es que el peor de los resultados nos bloquea y genera angustia.

“Preocuparse a veces no tiene mucho sentido. Es como quien camina con un paraguas abierto esperando que llueva”. Khalifa.
                                                                                                                                                                         

 ¿Cómo funciona la preocupación?

 La mayoría de las veces, la preocupación comienza con una imagen o un pensamiento que aparece en nuestra mente de forma intrusiva interrumpiendo lo que estábamos haciendo. Estos pensamientos, pueden aparecer varias veces al día perturbando notoriamente nuestro bienestar y generándonos angustia.

Cuando esto sucede, puede que hayas intentado dejar de estar preocupado, quizás mostrases más preocupación por estarlo o quizás intentases resolver el problema sin éxito.  La tarea no es sencilla. Si fuese fácil acabar con las preocupaciones probablemente no estarías leyendo este post.

¿Cómo puedo detectar cuando mi preocupación es improductiva?

    1. Cuando me encuentro pensando partiendo de la premisa ¿y si…? ¿Y si no consigo el trabajo? ¿Y si puedo estar enferma?
    1. Cuando pienso que no tengo la capacidad para enfrentar posibles resultados negativos futuros: “No sé si seré capaz de ir al funeral”, “ no voy a ser capaz de superar esta ruptura”, “No soporto seguir cometiendo errores”, etc.
    1. Vivir muy negativamente la incertidumbre: “No sé qué va a pasar, no puedo soportarlo”, “seguro mi proyecto no va a ser aprobado y no podré trabajar”, “tengo que prepararme para lo peor aunque no ocurra”.
    1. Creer que puedo controlar la preocupación: “si me preocupo es porque la situación me importa”, “la preocupación me ayuda a resolver mis problemas”, “sino dejo de preocuparme voy a encontrarme mal”.
    1. Cuando ninguna de las soluciones que me viene a la mente me aparece adecuada para hacer frente al problema con éxito.
    1. Cuando me siento impotente por no poder hacer frente a la preocupación.
    1. Si padezco de ansiedad y angustia cada vez que me preocupo.
    2. Cuando me encuentro pensando en una situación pasada y que por lo tanto no podemos modificar.
  1. Si me preocupo por estar preocupado.

“La catástrofe que tanto te preocupa, a menudo resulta ser menos horrible en la realidad, de lo que fue en tu imaginación.”

Wayne W. Dyer.

Consejos para hacer frente a las preocupaciones.

    1. Elabora una lista de preocupaciones: tómate tu tiempo y piensa en cada preocupación. Trata de ser lo más claro posible a la hora de definir el problema.
    1. Toma cada ítem de tu lista y responde a la pregunta ¿Hay algo que pueda hacer para solucionar esta situación? Si la respuesta es no, trata de explicar por qué no tiene sentido preocuparse. Si la respuesta es sí, continua.
    1. Elabora una lista con las posibles soluciones del problema dividiéndolas en inmediatas y próximas. Si hay algo que puedas hacer ahora hazlo, sino intenta trazar un plan de cómo, cuándo y dónde vas a tratar el problema.
    1. Aplaza las preocupaciones a una hora específica del día: si los pensamientos negativos te invaden constantemente elige un momento del día para pensar sobre ello. Media hora será suficiente para dejar tu mente pensar libremente. Fuera del horario debes aplazar la preocupación al momento del día siguiente.
    1. Habla sobre lo que te preocupa con personas de tu confianza: muchas veces, compartir nuestras dificultades puede hacer que barajemos más opciones de solución que antes no se nos habían ocurrido.
    2. Procura hacer ejercicio físico: realizar una actividad deportiva o ejercicio nos ayuda a mantener la mente concentrada en  lo que hacemos,  a enfocar tu pensamiento en aspectos más positivos y contribuye a la mejora de tu autoestima y autoconcepto.
  1. Practica mindfulness: Mediante esta práctica tomarás conciencia de tus pensamientos en el aquí y ahora. No se trata de luchar contra ellos, sino de simplemente observarlos sin juzgarlos y dejarlos pasar.

Seguramente no sea sencillo dejar de pensar o apartar las preocupaciones. En ocasiones, puedes sentirte muy agobiado y angustiado. Los pensamientos pueden tomar el control de tu mente y afectar a todo lo que haces disminuyendo tu concentración.

Cuando tu pensamiento toma el control puedes emplear técnicas de distracción. Se trata de cambiar el foco de la atención lejos de esos pensamientos. Os mostramos dos técnicas que pueden ayudaros. No obstante, no se recomienda su uso como primera opción, sino una medida complementaria a las anteriores:

    1. Juegos mentales: existen varios juegos que pueden ayudarte a liberar la mente. Los crucigramas, los rompecabezas, recitar poemas o cantar pueden ayudar a distraer tu mente del pensamiento.
  1. Concéntrate en lo que te rodea: fíjate en alguna característica de las personas que te rodean, busca un color en el ambiente, suma los valores de las matrículas de los coches, etc…

En resumen, las preocupaciones improductivas nos llevan a dar vueltas como si de un tornado se tratase destruyendo todo a su paso. La lección más relevante que debes aprender es que nuestros pensamientos nos hacen lo que somos. Si eliges pensamientos acertados encontrarás el camino a la solución de tus problemas. Recuerda que nuestros pensamientos muchas veces nos sabotean y nos impiden ser felices.

Cambia tu forma de pensar y verás florecer el jardín de tus emociones. 

Cómo eliminar las preocupaciones.
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