¿Conoces la técnica de la tortuga?

Decorativa en post técnica de la tortuga
La técnica de la tortuga es un buen método de relajación para niños y niñas.

Este método se utiliza en psicología para enseñar a los niños a gestionar emociones y sentimientos a través del autocontrol.

De gran aplicación en el tratamiento del TDAH o en niños con problemas de agresividad, la técnica de la tortuga resulta muy efectiva en cualquier caso para ayudar a los niños a gestionar correctamente sus impulsos.

Esta técnica se basa en un cuento, y ahí radica parte de su éxito. Las historias y cuentos encantan a los niños y son muy potentes a la hora de transmitirles conceptos complejos para su edad. Suele aplicarse en niños pequeños, hasta los 8 ó 9 años aproximadamente.

Cuando el niño supera esas edades, es posible que no responda a esta técnica y que le suene demasiado infantil. La buena noticia es que puede modificarse la imagen de la tortuga para adecuarla a niños más mayores.

infografía con la explicación de la técnica de la tortuga adaptada para niños, ilustrada con tortugas
Infografía «Técnica de la tortuga»

Mucho más que un cuento:

Para aplicar correctamente la técnica de la tortuga, es necesario tener en cuenta todas sus fases. No puedes limitarte a contarle el cuento a tu hijo, porque de esta forma estarías transmitiéndole que lo importante es reprimir sus impulsos y emociones. Y esto no daría resultados deseables.

Esta técnica se describió originalmente en un manual publicado en 1974 que consta de 42 páginas, ¡demasiado para un cuento! 😉 Sus autores, Marlene Schneider y Arthur Robin, la desarrollaron para ayudar a niños con problemas de conducta.

Los mejores resultados de esta técnica van mucho más allá de potenciar el autocontrol. Para aplicarla correctamente necesitarás enseñar a tu hijo técnicas de relajación, a identificar cuándo utilizar esta respuesta y también a buscar soluciones una vez que haya pasado la tormenta. Y estas enseñanzas serán de gran utilidad a tu hijo muchas veces a lo largo de su vida.

Fases de la técnica de la tortuga

Empezamos por contarle a nuestro pequeño el cuento de la tortuga para que comprenda la importancia de las técnicas de autocontrol. Posteriormente le ayudamos a realizar la posición de la tortuga. Esto, consiste en adoptar una postura cerrando los ojos, pegando los brazos al cuerpo, bajando la cabeza introduciéndola entre los hombros y replegándose encogiendo las piernas como una tortuga en su caparazón. Comenzamos por aplicar la técnica en situaciones neutras sin esperar a que surjan los enfados.

La retirada o repliegue que hace la tortuga cuando se refugia en su caparazón es una respuesta útil para los momentos en que algún estímulo externo hace que el niño se sienta amenazado, o que experimente alguna otra emoción que no sabe controlar.

Para interiorizar esta herramienta podemos recurrir a un juego. Al decir tortuga el niño debe adoptar esa postura. Le enseñamos a prestar atención a su cuerpo y notar como poco a poco la ira va desapareciendo. De esta forma, meterse en el caparazón evita que las emociones se intensifiquen y con el paso del tiempo disminuyen por si mismas.

Una vez que el niño se ha acostumbrado podemos avanzar un poco más enseñándole a relajarse. Añadir la relajación hará que el método sea más efectivo y más rápido. El niño debe aprender alguna técnica sencilla de relajación muscular, que memorizará mediante la repetición. Hay que enseñarle como tensar y relajar los músculos, a ser consciente de las sensaciones que experimenta cuando lo hace y a respirar lenta y profundamente. Estas enseñanzas requerirán practicar durante varios días.

La siguiente fase, la de generalización servirá para que el niño sepa cuando aplicar esta técnica y lo haga por iniciativa propia. En principio puede potenciarse el aprendizaje mediante refuerzo positivo (alabando al niño o mediante muestras afectivas), pero perseguiremos que el niño aplique la técnica de la tortuga sin ningún refuerzo.

Por último, es necesario transmitirle la necesidad de buscar una solución a su conflicto para aplicar cuando salga del caparazón. Cuando el niño ya conoce la respuesta alternativa y la forma de controlar sus impulsos, es el momento de enseñarle a pensar posibles soluciones ante un dilema.

Se trata de practicar con el niño la búsqueda de alternativas ante situaciones supuestas de conflicto y el análisis de las consecuencias de cada una, en la medida en que su edad lo permita. De esta forma se completa la técnica de la tortuga.

¿Tu hijo tiene problemas de agresividad? ¿Ha pegado a otros niños en el colegio? ¿Tiene TDAH? ¡Dale recursos para superarlo! En Con Psicología Ourense podemos ayudarte a enseñar a tu hijo a aplicar esta técnica.

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Técnica de la tortuga: Autocontrol para niños