Los niños son el recurso más importante del mundo y la mejor esperanza para el futuro .

Jhon Fittzgerald Kennedy

Los niños son como una tábula rasa donde los padres desempeñamos un papel primordial en la configuración de su personalidad. La afectividad que mostremos, las experiencias que viva e incluso la genética influirán en cómo estos enfrenten la vida en un futuro.

Durante la infancia nuestros hijos pueden presentar diversos problemas emocionales y conductuales que mediante la atención de profesionales pueden solventarse sin mayor dificultad. En la mayor parte de los casos es importante que padres, el psicólogo y la escuela trabajen en la misma dirección para solucionar el problema. En nuestro centro intervenimos en estos ámbitos siempre que sea necesario ofreciendo pautas y estrategias que funcionen en los diferentes ambientes del niño para así mejorar y generalizar el éxito de la intervención.

Entre los principales problemas en la niñez señalamos:

problemas de aprendizaje, niños, infancia

Los problemas de aprendizaje constituyen una consulta habitual en psicología infantil, ya que afectan al rendimiento en la escuela y a las relaciones interpersonales del niño. Estos aparecen como una dificultad inesperada y persistente que se manifiesta en la imposibilidad de adquirir habilidades académicas y sociales a pesar de tener un nivel de inteligencia adecuado y de realizar esfuerzos para conseguirlo.

Cuando el niño pese al esfuerzo observa que los resultados no son los esperados, la motivación por el aprendizaje se ve disminuida ocasionando otros problemas asociados como la tristeza, la ansiedad o el mal comportamiento.

Es primordial en estos casos, una detección y un tratamiento temprano. De esta forma no solamente será menor la intervención que tendremos que realizar para paliar los efectos negativos de esta dificultad sino que también evitaremos la aparición de otros problemas emocionales  o comportamentales asociados.

nervioso, inquieto, hiperactividadEl TDAH es un trastorno común en la infancia que puede afectar a los niños generando dificultades para concentrarse o mantener la atención  o puede generar problemas de hiperactividad haciendo que el niño esté inquieto o parezca tener menos paciencia.

En sus inicios, a los padres, puede parecerle normal algunos síntomas del TDAH que son comportamentales, pero estos empeoran o aumentan su frecuencia por lo que generan preocupación y búsqueda de ayuda profesional.

Los síntomas que pueden indicar la presentación de TDAH son:

    • Distraerse fácilmente y olvidarse las cosas con frecuencia.
    • Cambiar rápidamente de una actividad a otra.
    • Tener problemas para seguir instrucciones.
    • Soñar despiertos/fantasear demasiado.
    • Tener problemas para terminar cosas como la tarea y los quehaceres domésticos.
    • Perder juguetes, libros, y útiles escolares con frecuencia.
    • Estar muy inquietos y retorcerse mucho.
    • Hablar sin parar e interrumpir a las personas.
    • Corretear mucho.
    • Tocar y jugar con todo lo que ven.
    • Ser muy impacientes.
    • Decir comentarios inadecuados.
  • Tener problemas para controlar sus emociones.

En Con psicología trabajamos en varias vertientes. Por una parte ofrecemos información psicoeducacional acerca de las características del TDAH y proporcionamos información sobre cómo mejorarlo. Empleamos la terapia cognitivo conductual que ha demostrado ser la herramienta de psicología infantil más eficaz para reducir los comportamientos difíciles de los niños con este trastorno y aumentar los comportamientos autocontrolados. Proporcionamos herramientas para resolver conflictos, gestionar emociones, planificar el comportamiento dirigido a metas u objetivos, entrenamos en hábitos positivos, modificamos conductas disruptivas, generamos normas y límites. Por otra parte, sabemos que una de las áreas donde mayores dificultades presentan estos niños es la social. Por ello, es importante evitar el aislamiento o el rechazo. Para ello,  ofrecemos pautas o estrategias que favorezcan una adecuada interacción social con sus iguales. Ya por último, las técnicas de relajación constituyen una herramienta esencial para canalizar la agitación, el nerviosismo y la ansiedad. Mediante su práctica el niño podrá controlar ese exceso de actividad y beneficiarse a nivel emocional de forma positiva.

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Los niños o adolescentes desde pequeñitos, deben obedecer a sus padres con el fin de poder recibir una adecuada educación y un aprendizaje. Los límites son necesarios para un buen desarrollo emocional ya que les proporcionan seguridad. Sin embargo, los problemas de conducta en niños y adolescentes, han crecido notoriamente en los últimos años. Estos problemas de conducta se manifiestan a través de la desobediencia o la oposición.  El niño no obedece ante las instrucciones de los padres, los cuales se quejan de tener que repetir lo mismo muchas veces hasta que se enfadan para conseguir que  realicen lo que se le ha pedido. Además esta conducta oposicionista puede ir  acompañada de agresión física o verbal, sobre todo en el caso de adolescentes que buscan probar los límites y pasarlos, reafirmándose.

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El bullying o acoso escolar, constituye uno de los problemas  más estresantes y con más secuelas a los que se enfrentan los niños durante la infancia. 

Detectar el acoso escolar en el ámbito educativo puede resultar complejo. En muchas ocasiones a pesar de producirse en el propio entorno escolar como en el patio, el aula o el comedor, puede pasar totalmente inadvertido: un gesto de amenaza tan simple como un dedo en la boca  que indique silencio  o una señal verbal de agresión dura escasos segundos y complica que sea percibido por los demás.   

Cuando el problema es detectado el niño/a presenta una serie de síntomas que afectan a todas las esferas de su vida tanto académicamente como a nivel afectivo, emocional, social y familiar. 

Entre los síntomas que pueden indicar que nuestro hijo está sufriendo bullying o acoso escolar, se encuentran: 

  • Elevado estrés social: problemas para establecer relaciones con los compañeros, evitar salir, negarse  a realizar o abandonar bruscamente actividades, pérdida de amistades escolares, resistencia a ir al colegio o al instituto.  
  • Ansiedad: inquietud generalizada,miedo, nerviosismo, sentimientos de impotencia. 
  • Depresión: cambios bruscos en el humor,  tristeza, llanto, irritabilidad, ideación autolítica o ideas de suicidio. 
  • Problemas de autoestima y falta de confianza en sí mismo. 
  • Somatizaciones: dolores de cabeza, estómago, vómitos.
  • Afectación del rendimiento escolar
  • Síntomas físicos como heridas, rasguños, golpes en los que verbaliza caídas o accidentes frecuentes. 

ansiedad por separación,infancia, tristeza, llantoEs uno de los problemas más frecuentes a los que se enfrentan los padres en los primeros años de vida. Se produce cuando el niño se siente amenazado e inseguro al separarse de sus figuras de apego, normalmente la madre. El niño protesta mediante el llanto, los gritos y busca activamente a su progenitor. Suele mostrarse triste y retraído y  presentar quejas repetidas de síntomas físicos como dolor de cabeza, dolor abdominal, náuseas o vómitos cuando anticipa o ocurre la separación. Este malestar desaparece cuando la figura de apego regresa.

El tratamiento actual en psicología infantil consiste en ayudar al niño a vivir la experiencia de separación de una forma menos angustiosa. Por ello, es importante que los padres conozcan cómo reforzar de forma positiva las conductas de separación y del comportamiento no ansioso.  También  cómo dejar de prestar atención a las quejas del niño y facilitarles estrategias para afrontar la ansiedad.

 

enuresis, encopresis,

Son característicos de la infancia. Hablamos de enuresis cuando un niño se orina de forma involuntaria y mantenida en el tiempo a una edad en la que se debería poseer control sobre la micción. En la encopresis  ocurre algo similar. Los niños de forma involuntaria o voluntaria defecan en cualquier lugar inadecuado que no sea el retrete, pudiendo llegar a ocultar la defecación. Ambas pueden ser primarias o secundarias. En el primer caso el niño no ha adquirido la capacidad de control, en el segundo, se pierde esa capacidad una vez adquirida o por razones psicológicas se realiza de forma voluntaria.

El tratamiento de la enuresis y encopresis, requiere de la ayuda de un profesional.  Nuestros psicólogos trabajan realizando intervenciones conductuales relativamente sencillas que abarcan componentes educativos, conductuales pero también fisiológicos. Si la causa es psicológica, es vital tratar los componentes emocionales y proporcionar a los padres pautas sobre la mejor forma de actuar en estos casos.

 

problemas de alimentación, niños, comidaResulta muy habitual que en la infancia nos encontremos con niños que presentan dificultades durante la comida. Podemos encontrarnos con casos en los que dejan de ingerir alimentos sino están entretenidos con juguetes  u otro tipo de atenciones. También niños que se levantan frecuentemente de la mesa y se niegan a comer.

Si eres padre o madre de un niño con este problema puede que hayas probado diferentes estrategias para hacer frente a este y a pesar de ello tu hijo no ha adquirido los hábitos de conducta adecuados a su edad. Todos estos son problemas alimentarios que con una serie de pautas por parte de un profesional se reconducen con facilidad. Sin embargo, cuando el problema se ha extendido en el tiempo, puede ser necesaria la intervención psicológica para desarrollar nuevos hábitos alimentarios que sustituyan a los inadecuados.